El Gaucho

    Una de las características primordiales del Romanticismo iberoamericano es la polémica entre la civilización y la barbarie. Escritores e intelectuales de la época, especialmente los de argentina, promovían la idea que era necesario adoptar un sistema de gobierno europeo y urbano para que pudiera desarrollar la sociedad. El pensador sobresaliente de ese tema, el argentino Domingo Fausto Sarmiento, escribe en su obra maestra Civilización y barbarie: vida de Juan Facundo Quiroga que la “lucha entre la civilización europea y la barbarie indígena” es la causa de la impotencia de argentina en aquella época. Para los proponentes de la llamada “civilización”, había que domar y dominar la “fuerza devastadora de la naturaleza” para facilitar el progreso cultural (Garganigo 209). Pero ellos se equivocaron, y según el crítico John Garganigo, “controlaron la barbarie destruyendo las raíces autóctonas del país” (209).

    Por esa lucha el gaucho argentino del siglo XIX se hallaba en una situación difícil. Los gauchos, o por lo menos el estereotipo del gaucho, representaba lo primitivo y lo caótico del campo argentino, y por eso, eran los enemigos del llamado progreso propuesto por Sarmiento y sus compatriotas. Según él, el gaucho “es un tipo de ciertas localidades, un outlaw, un squatter, un misántropo particular” (Sarmiento 251). El gaucho, como el indígena o el negro, no podía contribuir al país, y por eso no contaba ni valía.

    27 años después de Civilización y barbarie, José Hernández publicó el poema épico  Martín Fierro, su contribución a la mitificación del gaucho. El gaucho de Hernández es un hombre del pueblo, casi heroico. Su gaucho rompe los rasgos estereotípicos y nos da consejos. “El trabajar es la ley” dice él (Hernández 283). Describe el hombre “diligente” que nace “con la astucia” (Hernández 283). Hernández valoriza el gaucho como símbolo nacional y autóctono; representa el nuevo hombre americano, porque es de ascendencia europea pero a la vez lleva una vida en las pampas sudamericanas. Por eso, el gaucho es una figura sumamente única.

Garganigo, John F. Huellas de las literaturas hispanoamericanas. Ed: John Garganigo [et al]. Upper Saddle River. Prentice
    Hall: 2002.

Aarón Castroverde
Debra Aranio